Cuando alguien arranca, la pregunta suele ser "¿qué compro?". La que más mueve el resultado final es otra: "¿cuánto pongo en cada cosa?". A esa decisión se le dice asset allocation, o simplemente el reparto de la cartera.
Primero el reparto, después el ticker
Estudios clásicos sobre carteras diversificadas encontraron que buena parte de la diferencia de resultados entre una cartera y otra se explica por cómo repartieron entre clases de activo, más que por qué papel puntual eligieron dentro de cada clase. Son datos del pasado y no garantizan nada hacia adelante, pero sirven para ordenar prioridades: definí el reparto antes de mirar tickers. A grandes rasgos, las clases que tenés a mano en la plaza argentina son estas:
Pesos a tasa: money market, Lecaps, plazo fijo. Se mueven poco; el riesgo principal es que la inflación les gane.
Pesos indexados: bonos CER, que ajustan el capital por inflación y suman una tasa real. Siguen al costo de vida, con precio volátil en el camino.
Dólares con renta: soberanos como AL30 o GD30 y ONs de empresas. Moneda dura más cupones, a cambio de riesgo de crédito y de precio.
Renta variable: acciones del panel líder (GGAL, YPFD, PAMP) y CEDEARs (SPY, AAPL). Es la parte que más se mueve, para arriba y para abajo.
Horizonte y perfil deciden el reparto
El horizonte marca cuánta volatilidad podés bancar: la plata del alquiler de marzo no puede estar en algo que se mueve 15% en una semana; la plata que no vas a tocar en cinco años sí puede tolerar sacudones. El perfil marca cuánto podés dormir: si una caída del 20% te haría vender de pánico, ese 20% no es teoría, es tu límite real.
No existe "la cartera correcta": existe la que encaja con tu horizonte, tu perfil y lo que entendés. Probalo en Alfa: escribí tu reparto objetivo en porcentajes antes de comprar nada y replicalo en la cartera de práctica. Si no podés justificar por qué un porcentaje es 20 y no 40, preguntale al Copiloto qué rol cumple esa clase de activo dentro de una cartera.