Simulado
Academia · Módulo 6: Mesa avanzada

Cobertura: comprar un seguro, no una apuesta

Cubrirse no es ganar más: es que el escenario malo no te desarme el plan.

Cubrirse es comprar un seguro. No te hace ganar más — te achica el daño en el escenario que te dolería. Pensá en alguien que ahorra en pesos y en 90 días tiene que pagar algo atado al dólar: una matrícula, un viaje, un equipo importado. Su problema no es cuánto rinde la plata: es que el tipo de cambio se le mueva antes de esa fecha.

Tres formas de cubrirse del dólar

Hard dollar: el activo paga dólares de verdad — un soberano en USD, una ON hard dollar, o directamente dólares MEP en la cuenta comitente. Seguís al dólar financiero.

Dollar-linked: bonos y ONs que pagan en pesos pero ajustan por el tipo de cambio oficial mayorista (el A3500 del BCRA). Seguís al oficial, no al MEP ni al CCL.

Futuros de dólar en Matba Rofex: fijás hoy el precio del dólar oficial para una fecha futura sin poner el capital completo, solo un margen de garantía.

El futuro, por dentro: cada contrato es de USD 1.000 y vence el último día hábil del mes. No se entregan dólares — se liquida por diferencia en pesos contra el A3500. Y se ajusta todos los días: si el mercado va en tu contra, te debitan la diferencia diaria aunque falten dos meses para el vencimiento, así que necesitás pesos disponibles para sostener la posición. Además, el precio del futuro ya trae adentro una tasa: la diferencia contra el dólar spot es la tasa implícita, y eso es, en criollo, lo que te cuesta el seguro.

Ninguna cobertura calza perfecto

Se llama cobertura imperfecta y viene de tres desalineaciones típicas: de activo (te cubriste contra el oficial con un dollar-linked, pero tu gasto real sigue al MEP — si la brecha se mueve, quedás corto o largo), de plazo (el futuro vence el último día de octubre y vos pagás el 12 de noviembre) y de monto (los contratos son de USD 1.000: si tu riesgo es de USD 3.400, cubrís 3.000 o 4.000, nunca justo). Ese pedazo que queda descalzado tiene nombre propio: riesgo de base.

El seguro tiene precio

Cubrirse cuesta de tres maneras: resignás parte del escenario favorable (si el dólar no se mueve, pagaste por nada), pagás la tasa implícita o el menor rendimiento del instrumento, e inmovilizás garantías que podrían estar en otro lado. Y hay un detalle muy argentino: cuando todos quieren cubrirse al mismo tiempo, el seguro se pone caro — se vieron dollar-linked con rendimiento negativo y futuros con tasas implícitas altísimas. Son datos históricos, no una previsión. Tu jugada en Alfa: antes de mirar instrumentos, escribí en una línea qué riesgo concreto querés cubrir, contra qué dólar y a qué fecha; recién ahí buscalo en el Mercado y simulalo en la cartera de práctica. Si no podés nombrar el riesgo, no hay cobertura que hacer — el Copiloto te ayuda a ordenar esa frase.